lunes, 3 de febrero de 2014

ES PRIORITARIO SABER LO QUE SE QUIERE

De la película Ciudadano Kane:

"Hay dos tipos de personas: Las que consiguen lo que quieren y las que no se atreven a conseguir lo que quieren."  (Charles Foster Kane).

En más de una ocasión, en diferentes foros de Desarrollo Personal, he leído o escuchado, que uno de los principales motivos por los que las personas no consiguen lo que quieren, es porque no saben lo que quieren. Desde mi punto de vista, francamente, lo comparto.

Lo comparto porque vivimos tiempos difíciles y ahora, más que nunca, es prioritario saber lo que se quiere.

Momentos provocados por este cambio de ciclo al que, como personas, como profesionales, hemos tenido que adaptarnos para poder hacer frente, a imprescindibles y necesarias transformaciones, a la velocidad, que estos nuevos retos, nos han impuesto.

Nuevos escenarios que obligan a salir de la zona de confort. A perder el miedo, a vivir y trabajar en unos entornos caracterizados por su complejidad e incertidumbre.

Porque nos guste o no, ya no se puede continuar trabajando como hasta ahora. “Si queremos alcanzar resultados diferentes, necesitamos hacer cosas distintas”.

Según los pronósticos para esta año, las previsiones empresariales no indican una gran recuperación, pero sí, un mayor movimiento y oportunidades.

Por ello, las empresas necesitan localizar e identificar personas / profesionales capaces de asumir estos nuevos retos con los imprescindibles conocimientos, habilidades y actitudes, que permitan enfrentarse a estos mercados más dinámicos y competitivos.

Su objetivo: personas extraordinarias que consigan resultados extraordinarios.

Hasta aquí la realidad, a la que como personas, debemos enfrentarnos y donde es muy necesario realizar, de forma individual, la siguiente reflexión:

YO, que a priori me puedo considerar una persona corriente, ordinaria:

¿Soy capaz de realizar algo extraordinario que aporte valor, que sea diferencial…?. ¿Soy capaz de asumir, hacer algo de forma excepcional, o solamente esto es exclusivo de gente definida como especial?.

Estoy seguro que la respuesta predominante sería: Sí, hacer algo de manera excepcional es una virtud, una característica,  exclusiva de unos pocos.

Y estoy convencido de que llegamos a esta conclusión, porque no nos consideramos lo suficientemente buenos y por ello nos infravaloramos, ya que asumimos de partida, no tener la capacidad de aportar valor. Quizás porque tengamos  miedo a lo nuevo y a lo desconocido. Miedo a adaptarnos a  nuevos cambios, nuevas situaciones, nuevos retos, nuevos mercados....

Y esto es un ERROR ….

Como indica Andrés Pérez Ortega en su brillante libro “Expertología” (del que recomiendo su lectura), “Si eres uno más, Eres uno menos”.

Y esto es, si no lo evitamos, lo que va a pasar, si somos incapaces de poner en marcha el potencial, nuestro poder interior, que todos y cada uno de nosotros, posee y que probablemente no hemos identificado o no hemos desarrollado.

AHORA ES EL MOMENTO de demostrarnos, que estamos capacitados para  conseguir, los cambios y resultados que nos permitan convertirnos en Gente Especial.

Conseguirlo va implicar esforzarse, dar lo mejor de uno mismo, donde la actitud, la confianza y el compromiso,  van a ser fundamentales.

Dicen que: Triunfar en la vida depende 20 % del talento y un 80 % de la actitud y confianza en uno mismo (no cabe duda, los emprendedores conocen muy bien estos porcentajes).

Tanto profesionalmente como personalmente, he sentido, vivido, experimentado, comprobado, algo tan simple como lo siguiente:

Quien quiere hacer algo, busca un recurso y quien no quiere, busca un pretexto, plantea un problema, pero nunca una propuesta.

Y ciertamente, así es.

Normalmente estamos acostumbrados a ver  a las personas en su realidad, no en su potencial. Por ello tenemos la obligación inexcusable de identificar y averiguar nuestro propio potencial.

Porque somos mucho más de lo que pensamos de nosotros mismos y esto nos capacita para identificar y activar ese poder interior con el que  conseguir esos resultados extraordinarios, que personas, empresas y organizaciones necesitan para poder asumir, con éxito, estos nuevos retos.

Evidentemente esto no va a ser fácil,  pero sí que va ser muy difícil conseguirlo, si desde el principio, no nos esforzamos en lograr identificar: SABER LO QUE QUEREMOS.


“Un mar tranquilo nunca hizo un buen marinero”. (Anónimo)

domingo, 26 de enero de 2014

¿PUEDO CONTAR CONTIGO?


Hace ya unos cuantos años, dentro de una de las organizaciones en las que he formado parte,  se nos convocó a todos los responsables de las diferentes áreas, a una reunión de Comité de Dirección en la que se nos iba a presentar al nuevo Director General.
Recuerdo la típica sala de reuniones donde nos encontrábamos unas diez personas esperando conocer el nuevo rumbo de la nave y su nuevo capitán.
Sin entrar en detalles sobre la persona, recuerdo que de una forma concisa y estructurada definió y transmitió, su Visión y sus Objetivos a corto / medio plazo.
Hasta aquí, lo que ya se esperaba: nuevas directrices, objetivos, formas diferentes de hacer las cosas, etc..., en resumen, una reunión en la que se nos comunicaban nuevos cambios y retos.
Pero no fue así, al finalizar, se dirigió a cada uno nosotros y a todos, uno por uno, nos hizo las siguientes preguntas:

         - ¿Puedo contar contigo? / ¿Cómo lo vas a hacer?
Han pasado más de quince años y todavía recuerdo fielmente y con todo lujo de detalles aquella escena.

Con esta breve anécdota pretendo introducir una capacidad,  que considero relevante para la gestión de personas: el Generar compromiso.

Una herramienta fundamental e imprescindible para el liderazgo, ya que el Liderazgo se basa en el Compromiso.

Porque el compromiso, junto con la motivación, constituyen un aspecto primordial para el funcionamiento de cualquier organización.
Las personas se comprometen cuando saben que su contribución, su trabajo, es importante para el éxito de la empresa.

Pero también es cierto que muchas personas consideran que el compromiso no depende de ellos mismos, sino que es responsabilidad de la dirección.

Por ello, uno de los objetivos del liderazgo es conseguir que cada uno de los colaboradores, alcance su máximo potencial y se comprometa.

Para un directivo es imprescindible saber cómo generar y gestionar la implicación de sus colaboradores, que estos entiendan lo que se espera de ellos, su contribución y cual va a ser la consecuencia de sus logros en la organización.

El líder debe manejar eficazmente el generar compromiso, como por ejemplo,  la experiencia que he detallado, que  muestra cómo generar un compromiso inicial al colaborador,  mediante esas dos preguntas  precisas y concretas, que este directivo, realizó a todo los componentes del que iba a ser, inicialmente, su Equipo.

Preguntas que aseguraron una aceptación afirmativa a la primera ¿Puedo contar contigo? , y donde, las respuestas a la segunda pregunta, ¿Cómo lo vas  hacer?, manifestaron una idea, una propuesta.

Hecho que da lugar a  lo que se podría definir como segunda derivada de la pregunta, ¿Cómo lo vas  hacer? : Con otra pregunta fundamental, el Tú que propones.
Con toda seguridad la herramienta básica de motivación y delegación, que va a garantizar la implicación del colaborador, y con ello,  su compromiso, si SU propuesta o idea, fuera aceptada.

Debemos recordar que liderar, implica saber delegar de forma controlada y ser capaz de admitir otras ideas, sugerencias, formas diferentes de hacer las cosas.

Por ello, aunque parezca algo sencillo hacer la pregunta: Tú que propones, esta nos obliga a una preparación rigurosa:

  • Actitud positiva de comunicación
  • Mostrar interés. Respeto.
  • Escuchar proactivamente.
  • Ante una posible aceptación de la propuesta,  definir y concretar: objetivos, compromisos, acciones (Plan de Acción).
  • Capacidad para felicitar y reconocer la iniciativa del colaborador.

Porque como personas, nos comprometemos tanto a un nivel racional como afectivo, con  empresas, con el trabajo y con las personas.

De todos es conocido que el compromiso es primordial para conseguir los resultados y lograr el éxito de una organización.

Comprometerse significa rendimiento, productividad, no tenerlo en cuenta,  puede afectar directamente a la competitividad de la empresa, requisito  imprescindible para sobrevivir en estos mercados complejos y dinámicos, que exigen la máxima implicación de todos los empleados.

Y donde tampoco debe olvidarse la parte que le toca a la organización, que de manera recíproca, también debe demostrar su compromiso.


Si le hablas a un hombre en un lenguaje que entienda, lo que le digas irá a su cabeza.
                    Si le hablas en su propio idioma, irá al corazón (Nelson Mandela)


martes, 26 de noviembre de 2013

INTRAEMPRENDEDOR


Figura considerara como componente estratégico para las empresas y organizaciones.

Empleados con un marcado perfil innovador. Comprometidos e implicados con los objetivos
.
Que dan lo mejor de si mismos, cuyos proyectos van a ayudar a impulsar el cambio y reportar beneficios económicos.

Profesionales que explotan su talento, su potencial e innovan con el apoyo de sus organizaciones.

Todo lo expuesto es un lujo que una empresa no debe perder.

Por ello, desde el área de Soluciones Corporativas de la Universitat de Barcelona, consideramos que los intraemprendedores son una fuente estratégica de creación de valor para las organizaciones, porque son ese tipo de personas que provocan que las cosas pasen: agentes de cambio.

Motivo por el que hemos querido contribuir con nuestro Programa Intraemprendizaje Corporativo.

Os adjunto link con el artículo que hemos publicado en la revista Equipos y Talento, en el describimos, nuestra Apuesta por la Intraemprendeduria.

Espero que sea de vuestro interés.


domingo, 26 de mayo de 2013

FRACASO vs RESULTADOS

El escritor Anthony Robbins en su libro “Poder sin Límites” describe la siguiente historia sobre un hombre que:
-          Fracaso en los negocios a los 31 años
-          Fue derrotado a los 32 como candidato para unas legislativas.
-          Volvió a fracasar en los negocios a los 34 años.
-          Sufrió un colapso nervioso a los 36 años.
-          Perdió las elecciones a los 38 años.
-          No consiguió ser elegido congresista los 43.
-          No consiguió ser elegido congresista a los 46.
-          No consiguió ser elegido senador a los 55.
-          A los 56 fracasó en su intento de ser vicepresidente.
-          De nuevo fue derrotado y no salió senador a los 58 años…….

-          Fue elegido presidente de los Estados Unidos a los 60 años.
Ese hombre era Abraham Lincoln.

La pregunta es la siguiente: ¿Habría llegado a ser presidente si hubiera considerado sus derrotas como fracasos?.
Obviamente no considero sus derrotas como fracasos, sino interpreto sus resultados.
Resultados obtenidos como consecuencia de  determinadas acciones y decisiones tomadas en las que no se logró lo que se deseaba y ante ello, una reacción simple: buscar una nueva manera de hacer las cosas.
Lo que le llevo, con toda seguridad, a actuar de forma diferente: a definir  o modificar estas acciones, a transformar los errores en experiencia, resumiendo: conseguir y obtener nuevos resultados con los que  alcanzar con éxito su objetivo.
Por ello “Fracasar” no debe considerarse como una emoción negativa, pues hacerlo así produce un bloqueo, que afecta a la confianza, a la voluntad, al estado de ánimo; cuya consecuencia, ciertamente se concretará en el abandono.
No se debe tener miedo al “Fracaso”, se le debería considerar como parte de la cadena del camino hacía el éxito y  entenderse de esta manera, como parte de un proceso.
Se podría llegar a decir que el fracaso no existe, pero si existen los resultados, con toda seguridad e inicialmente, no los adecuados o los esperados y probablemente erróneos, pero que nadie lo dude: siempre obtenidos por haberse intentando.
Mientras una persona continúe intentándolo, no habrá fracasado, pero si obtendrá  resultados.
“En realidad tan solo fracasan quienes no lo intentan”. Autor desconocido

En más de una ocasión, una idea, no se pone en marcha por miedo a un posible fracaso, por miedo a los resultados obtenidos cuya interpretación errónea de los mismos puede llegar a  condicionar, con toda seguridad, el abandono del proyecto.
El fracaso está en la mente de cada persona, por el desenlace de las diferentes acciones realizadas.
Pero que no se cumplan las expectativas o que se cometa “un error de cálculo”, no es fracasar. Se puede equivocar en la dimensión, en la definición de la acción y por ello obtener un resultado erróneo, pero cometer un error, no es  fracasar. Y de los errores se aprende.
Como de estos errores y adversidades aprendieron y supieron interpretar los RESULTADOS de sus acciones, las siguientes personas entre otras muchas más, que  conceptuaron su FRACASO como algo pasajero, por no temer intentarlo de nuevo las veces que hiciera falta hasta conseguir su objetivo, aceptando la responsabilidad personal de su “fracaso exitoso”:
-          El coronel Sanders, le negaron 100 veces el crédito necesario para lanzar Kentucky Fried Chicken.

-          La primera compañía de Bill Gates, Traf-O-Data, tenía un producto que no funcionaba.

-          Akio Morita, inició Sony con una  vaporeta que dejaba crudo el arroz.

-          Los dibujos de Charles Schulz, fueron rechazados del anuario de su preparatoria por feos. Luego crearía Peanuts y Charlie Brown.

-          Después de su primera audición, un crítico le dijo a Sidney Poitier que “dejara de hacerle perder tiempo a la gente y se convirtiera en lavaplatos”.

-          Decca Records, decidió no firmar a The Beatles porque no tenían “un sonido que fuera hacerse popular y no tenían futuro en el mundo de los espectáculos”.

-          Winston, fue derrotado posteriormente en todas las elecciones para un cargo público hasta que se convirtió en Primer Ministro, a la edad de 62 años.

-          Sigmund Freud, fue abucheado cuando se presentó por primera vez sus ideas a la comunidad científica de Europa.

-          Charlie Chaplin, fue inicialmente rechazado por Hollywood.

-          Un profesor le dijo a Enrique Caruso que no tenía voz.

…… / ……

domingo, 19 de mayo de 2013

EL LIDERAZGO EMPIEZA POR UNO MISMO


 “Cuando la lucha de un hombre comienza dentro de sí, ese hombre vale algo”. (Browin)


Pregunta realizada en una entrevista a Amancio Ortega fundador del Grupo Inditex:
“¿Tienes miedo a la crisis?”.

"No, porque el miedo te paraliza y lo importante es ver las oportunidades que existen”.
Se acababa de abrir la tienda nº 4.000 en Tokio (Japón), con un ritmo aproximado de apertura: una tienda por semana. (Entrevista de Covadonga O’Shea).

Todos somos conscientes de que un emprendedor ha creado y desarrollado su empresa desde la nada.
Si le preguntásemos cuales han sido las condiciones imprescindibles que les han permitido crear su Proyecto, seguramente sus aptitudes técnicas (conocimientos) han formado parte de un segundo plano.
La gran mayoría destacaría que, crear y desarrollar su negocio, ha sido consecuencia de valores y actitudes tales como: su pasión, su entusiasmo, su constancia, su capacidad para superar adversidades y su capacidad para generar confianza y compromiso, tanto personal como en sus colaboradores.
Resumiendo, conceptos en los que se describe un alto componente emocional:

EL AUTOLIDERAZGO (el arte de ser uno mismo): un proceso de desarrollo personal que ha destacado por sus valores y por el desarrollo de las competencias y las habilidades necesarias para poder obtener y alcanzar el éxito  de su proyecto.
En el que han descubierto y potenciado sus fortalezas y donde también se han identificado sus debilidades, con el objetivo de cambiarlas.
Consecuencia de una eficiente comunicación interna consigo mismo que le ha permitido sacar lo mejor de sí y de ser capaz de tomar las decisiones (únicas y personales) para generar las acciones con las que: afrontar la incertidumbre y asumir las dificultades, en las peores circunstancias posibles.
Comunicación interna en la ha sido esencial su capacidad para la gestión de las emociones (Inteligencia Emocional) y el buen uso de la PNL (Programación Neurolingüística).
Comunicación  imprescindible  para obtener generar  la  motivación personal, la que sale de  uno mismo y que se origina desde la mente,  desde el corazón. Lo que se puede  definir como  Motivación Intrínseca.
Motivación con la que han sido capaces de alcanzar esa visión personal necesaria para creer en uno mismo, en sus ideas y para  implicar a los demás, en el proyecto que ha comenzado.
Motivación personal que en su caso (emprendedores) y desde mi punto de vista tiene mucho valor, muy diferente al resto de motivaciones, por sus principios y sus particularidades.
Ya que para ser un emprendedor uno de los requisitos imprescindibles es estar altamente motivado.

“Conócete, Acéptate, Supérate”. San Agustín.

miércoles, 8 de mayo de 2013

¿POR QUE A MI?


Todos somos conscientes de que vivimos tiempos de un elevado componente de complejidad e incertidumbre. Tiempos que han provocado una transformación de la sociedad y como consecuencia de ello, también, de sus valores.

Transformaciones que han afectado y afectan emocionalmente a las personas, que les influyen e impactan en su estado de ánimo, en su actitud, en definitiva, momentos en los que se tiene que tener la capacidad, más que nunca, de generar un cambio.

Un cambio de actitud muy similar al de personas que han pasado por un momento de salud difícil (accidente, enfermedad, etc.). Que han tenido la fortuna de  superarlo, de recuperarse y donde, con toda seguridad, han reorganizado sus prioridades.

Personas que ante una situación adversa han tenido que desarrollar actitudes, capacidades, habilidades con las que enfrentarse a este difícil momento con único  objetivo: ganar la batalla.

Momentos como el que yo viví en primera persona, hace ya siete años y que a día de hoy, he superado.

Por ello me he permitido adjuntar una pequeña reflexión que realice hace tiempo,  con la pretensión de describir  como afronte esta situación adversa e imprevisible y cuyas puntuales lecturas, en más de una ocasión, me han dado fuerza para poder asumir y enfrentarme con éxito, a estos entornos de complejidad e incertidumbre.



¿POR QUE A MI?.-


Siempre he tenido muy presente, una frase de la película Forrest Gump: “La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”.

Y es cierto, a lo largo de nuestra vida van apareciendo determinados acontecimientos, unos previsibles otros imprevisibles, de los que dependiendo de su contenido y características, estaremos o no capacitados para asumirlos de una forma u otra.

De entre los imprevisibles destacan las enfermedades y sobre todas ellas, una, definida de forma genérica como: “Enfermedad neoplásica con transformación de las células, que proliferan de manera anormal e incontrolada”, y a la que podemos añadir, para ayudar a identificarla: “Tumor maligno”. Ahora ya no hay duda: “CANCER”.

Palabra maldita y tabú, pero muy utilizada en nuestro mundo, sobre todo en el mediático,  para identificar todo aquello desagradable y despreciable: “La droga es el cáncer de nuestra sociedad”, “El terrorismo es un cáncer que debe erradicarse”, etc.

Ante lo anterior, si en nuestra vida se nos presentase un acontecimiento imprevisible como el descrito, ¿como reaccionaríamos y nos enfrentaríamos a ello?, ¿estaríamos preparados y capacitados para asumirlo?. Seguramente y en contadas ocasiones, por no decir escasas, no nos hemos llegado a plantear algo tan improbable, “a mí no me puede pasar”, “me encuentro perfectamente”, “yo me cuido mucho”.

Afortunadamente así es, salvo cuando no lo es y un día te ves obligado, prácticamente sin elección, a enfrentarte a este temido “acontecimiento”.

Y así fue, hace casi ya seis años, que recibí una “delicada e impactante noticia”, en mi caso un Linfoma No Hodgkin, que por su estado y extensión, me obligaba a detener de golpe y sin contemplaciones, toda mi actividad personal, profesional y social, para someterme in situ a un diagnostico y posterior tratamiento urgente, imprescindible y fundamental para poder tratar a este impertinente invitado, que sin permiso alguno, había tomado la decisión de instalarse en mi organismo. Resumiendo, mi vida había cambiado en un segundo.

¿Estás preparado para ello? Pues NO, como vas a estarlo ¿Quién lo está?, la situación de frenar en seco toda tu actividad y la incertidumbre de un futuro dudoso y poco esperanzador, da lugar a una reacción personal en la que difícilmente puedes mantener la calma, sobretodo en los primeros momentos y donde si se le añade algo tan primordial como: el impacto en tu familia y entorno, no hay por donde cogerlo.

¿Cómo se lo digo? A mí mujer, a mis hijos… Realmente es muy difícil ya que el sentido común y el raciocinio desaparecen y entran en juego las reacciones emocionales más caóticas y catastróficas tales como la sensación de que la vida se me está escapando de las manos.

Pero como dicen los jóvenes de hoy en día, en una de sus frases más características: “Esto es lo que hay” y ciertamente así es.

En este momento tienes solo hay dos caminos:

- Afrontarlo y luchar para salir adelante.
-  Desesperarte, hundirte, depresión, caos.

Donde pese a lo fácil que puede ser entrar en la segunda frase, tienes la obligación incuestionable, de asumir la primera. Porque nos guste o no el problema ya esta ahí  y no queda más remedio que enfrentarte a ello. No sólo por ti, sino por los que realmente te necesitan y aunque no lo parezca, son los que van a sufrir y los que esperan con fe y esperanza que no les abandones, que luches con todas tus fuerzas con el objetivo de salir victorioso de ello y donde se puede asegurar y demostrar, que desde el principio hasta el final, su apoyo es imprescindible, necesario y vital para  esta batalla.

Estaba claro, ó afrontaba con la actitud necesaria y suficiente la enfermedad ó sucumbía ante ella dándome por vencido, no asumiendo ningún tipo de responsabilidad sobre las consecuencias, tanto directas como indirectas, producto de mi abandono.

En mi caso opté por afrontarlo y es en este momento cuando se debe ser realista, donde el lamento y la autocompasión no existen y donde se deben desarrollar habilidades suficientes que permitan asumir esta contrariedad para evitar cualquier aproximación a estados depresivos. Yo me apoye en dos:

- Actitud Positiva.- Por la dificultades que irían apareciendo, debería evitar ideas pesimistas y conclusiones negativas.
- Confianza.- Pese a que mi salud estaba tocada, mi fortaleza demostraba que la reacción a los diferentes tratamientos y sus efectos secundarios, superaba expectativas  de recuperación. Ganaba de momento la batalla.

Evidentemente esto no iba a ser fácil, ni para mí ni para mi familia. No solamente por mantener el equilibrio psíquico, sino porque físicamente se iba a producir un deterioro: falta de peso, caída de cabello, aspecto general, etc., y esto obligaba a enfrentarse a reacciones y curiosidades de la gente, que pese a ello lo consideré lógico y no podía juzgarlo. Pero en mi caso lo tenía asumido: era un cambio temporal.

Todo lo que antes era importante y trascendental, ahora ya no lo era. Debía apreciar detalles, momentos, valores, antes insignificantes. Analizar lo bueno que me rodeaba y aprovecharlo.

Apoyarme en mi fuerza de voluntad y en el soporte recibido en primera persona por mi mujer, que nunca se separó de mi lado en los momentos más difíciles y que siempre ha estado junto a mí. En mis hijos, que a medida que iba superando etapas, su ilusión y esperanza crecía de forma significativa. En mi entorno, familia, amistades, escuela, trabajo, cuyas reacciones y acciones fueron un apoyo digno de mencionar y destacar.

Todo lo anterior es lo que dio lugar una reacción que me permitió nunca darme por vencido y cuyo objetivo, de aferrarme a la vida, a día de hoy ha sido alcanzado logrando que mi impertinente “linfoma”, de momento, haya entrado en remisión.

Por ello mi grado de satisfacción por lo conseguido, me ha permitido que describa esta experiencia como algo muy positivo, donde conceptos tales como la confianza, la seguridad en mi mismo, la autoestima y la importancia de los pequeños detalles, han aumentado espectacularmente.             .

Y donde la percepción que tengo de la vida, se resume en la siguiente frase:

“LA VIDA DEPENDE DE LA INTESIDAD CON QUE SE VIVE, NO DE SU EXTENSION”.(Emil Ludwing).


miércoles, 1 de mayo de 2013

ASI DE FACIL, ASI DE SENCILLO.-


El doctor Gregorio Marañón predijo en un artículo algo que luego se demostró científicamente: si alguien se esfuerza por cambiar su expresión facial, por ejemplo, con una sonrisa, el estímulo llega al cerebro y esto hace que se modifique también el estado de ánimo.

Esta acción tan simple (una sonrisa) es capaz de generar un impacto positivo que puede llegar a modificar el estado de ánimo de una persona.

Así de fácil y así de sencillo.

La actual situación económica  ha dado lugar a nuevos entornos de complejidad e incertidumbre en los que conviven los mercados, las empresas y las personas.

De todos ellos, son las empresas, las que deben de ser muy conscientes de la necesidad de definición e implementación de determinados y concretos procesos de cambio.

Procesos que les permitan asumir con éxito la gestión de esta incertidumbre, y que deben estar identificados en su Capital Humano:

LAS PERSONAS, a las que todo esto les va afectar, influir y como     consecuencia de ello también a  la Organización, por su impacto directo en sus objetivos de crecimiento y  productividad.

Procesos en los que se deberá identificar el papel que van a  desempeñar todos y cada uno de los componentes de la organización, cuál va a ser su aportación y por supuesto su impacto en los resultados.

Procesos que se van a caracterizar por una eficiente comunicación de objetivo obtener de las personas, el nivel de compromiso,  motivación e implicación, necesarios para asumir con éxito, estos procesos de cambio y transformación. Comunicación en la que debe predominar la Transmisión de Confianza y el Optimismo.

Pero para todo lo anterior va a ser fundamental la Actitud de las personas, su predisposición y sus decisiones personales, con las que producirán las acciones con las que van adaptarse a estos procesos de cambio de una forma activa.

Actitudes condicionadas por el estado de ánimo y la confianza en uno mismo y que van a tener una influencia directa en la toma de dichas decisiones.

Estados de ánimo que, con toda seguridad y como ya está comprobado, se van a  transmitir y contagiar.

Decisiones en las que deberán evaluar lo positivo, lo negativo. De sobra es conocido que en muchas ocasiones, cuando nos comunicamos, se suele  hablar más de lo negativo que de lo positivo, por ello muy probablemente predomine una  actitud con tendencia pesimista, se verán más las amenazas  que las oportunidades.

Motivo por el cual se debe, en la medida de lo posible, alcanzar, desarrollar un estado de ánimo optimista, con el objetivo de tener la capacidad de evaluar, tanto lo positivo como lo negativo. Ser conscientes y estar en disposición de descubrir lo mejor de cada alternativa.

Optimismo con el ser capaces enfrentarse a un complicado presente y un futuro incierto, con el entusiasmo y la confianza (en uno mismo) imprescindibles para hacer frente a esta situación de adversidad.

Porque está comprobado que las personas con estado de ánimo más optimista (aptitud positiva) superan mejor las adversidades, tienen mayor capacidad para encontrar una solución, mayor control en una determinada situación, tienen sentido del humor, etc.

Y todo  esto tiene sus beneficios para la organización: los estados de ánimo optimistas, provocan dan lugar a personas motivadas y comprometidas,  más productivas y creativas y esto tiene su impacto en los resultados.

"Todas las crisis encierran peligro y oportunidad. Con independencia de la peligrosidad de la situación, en el corazón de cada crisis se esconde una gran oportunidad. Abundantes beneficios esperan a quienes descubren el secreto de encontrar la oportunidad en la crisis." ANTIGUO PROVERBIO CHINO